miércoles, 19 de junio de 2013

Exámenes.

Buenas tardes ponytos y ponytas, ¿qué tal? Hoy me hallaba sola en casa estudiando geología. Claro, estudiar, lo que se dice estudiar, pues no mucho, y como me aburría, me he venido aquí a escribiros una poquita, que se que os encanta. Sí. Muchísimo. Bueno, en fin, que me lío yo sola. Yo hoy no he venido a hablar de series ni nada de eso. Hoy os quiero hablar sobre un tema que nos concierne a todos hoy en día y que está siendo más y más importante con el paso del tiempo: la reproducción de los caracoles. 
Bueno, no. En realidad vengo a hablar de los exámenes. Pero había que darle algo de emoción. 
Yo llevo toda la tarde con el ordenador encendido y la música puesta, pero los apuntes delante. Bueno, delante no, porque delante está el teclado y me estorbaban. Un poco ladeados. Y claro, yo así me creo que estudio y todo y no me siento tan mal. Decidme que no soy la única.
¿Sabéis que pasa? Que es mi último examen del curso y hay un charco debajo de mi de todo lo que me la suda. (Olvidad esto último, que yo soy una señorita y las señoritas no pueden decir estas expresiones tan bastas y soeces).
Total, que yo se que a vosotros, como ami y como al Papa de Roma nos cuesta estudiar. Que podemos pasar una tarde entera quitándole los muelles al flexo para hacernos fotos Instagram con ellos, viendo los diferentes tipos de calcetines que venden por Ebay o escuchando la discografía entera de Azúcar Moreno. Pero, ¿qué pasa? Que es nuestra obligación (VALE HOSTIAS, YA SE QUE ES MI OBLIGACIÓN, ME LO REPETÍS TODOS LOS DÍAS 400 PERSONAS DIFERENTES) y también tenemos que formarnos para ser algo el día de mañana y el de pasado mañana y el de al otro y... ¿de qué estaba hablando?
Bueno chicos, aquí veis mi capacidad de concentración, porque os aseguro que el gotelé de mi pared está lleno de pokémon y animales fantásticos y que la pelota saltarina que me ha acompañado durante todo el curso está tan harta de mi que de vez en cuando se me escapa y se da una vuelta por el pasillo. 
Y a mitad de una larga tarde de estudio, nunca falta esa madre que aparece abriendo casi a hostias la puerta de tu habitación, observa la cama y grita a todos los dioses conocidos y por conocer que no sabe que va a hacer contigo, que si te crees que tu cama y tu silla son un armario y que algún día te comerá la mierda. Mamá por favor, no hagas un drama de un montoncito de nada de ropa sucia encima de la cama. Que hoy por lo menos se veía el color de las sábanas, ¿vale? Y, ¿no ves que estoy estudiando madre? Cierra la puerta silenciosamente y déjame con mis quehaceres de adolescente.
Eeeeeeeeeeeeeeeen fin, que voy a ir yendo a cenar. Porque una tarde de estudio intensa, te deja muy cansado y con mucha hambre, ¿verdad? Y qué coño, que me merezco mi cena. 
HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAASTA LUEGOOOOOOOOOOOOO.






P.D.: Podéis dejarme comentarios, de verdad, que no va a venir Carmen de Mairena a comeros ni nada. También podéis compartirlo con vuestros amigos. Y darle a laik. Bueno, esto último no. Y lo más importante de todo, podéis darme ideas sobre qué escribir, sobre lo que os gustaría leer, ya sea de este blog o de cualquier otra cosa que queráis (a demás tengo otros blogs ejem ejem). Como si queréis que me abra un blog sobre la reproducción de los caracoles. Que si es por vosotros, yo lo hago. Me podéis decir esto y consejos y opiniones y todas las gilipolleces que queráis, tengan o no que ver con esto, por Twitter (@_ponyta), MD, Whatsapp E INCLUSO TUENTI, SEÑORES, QUE YO OS LO DOY ENCANTÁ (Lucía Herrera). 
Muy buenas noches.

jueves, 6 de junio de 2013

Cómo conocí a vuestra madre.

Buenas tardes amigos y amigasJAJAJA es broma, no tengo amigos. ¿Qué tal los exámenes? ¿Bien? Me alegro. Estaba yo tan tranquila por mi casa, cantando canciones de los anuncios de Fanta, cuando me he dicho a mi misma "¿por qué no me pongo a escribir?". Y nada, aquí estamos. 
¿Veis lo corto y preciso que puede ser contar una historia? Pues de lo que vengo a hablaros hoy es totalmente lo contrario, porque sí, chicos y chicas, hoy vengo a hablaros de Como conocí a vuestra madre.
Bien, esta serie trata sobre un hombre, Ted Mosbey, adulto y con dos hijos. Un día, los hijos estaban despistados entrenando Pokemon en la ruta 112, o lo que hagan los adolescentes en el año 2030 y Ted los pilló por sorpresa diciéndoles "Chicos, voy a contaros la historia de como conocí a vuestra madre". Los chicos en ese momento pensaron "bueno, no puede ser para tanto" y con esa inocencia, 8 años y 8 temporadas más tarde, descubrimos la cara de la madre. ATENCIÓN, porque solo la cara, ni el nombre ni nada más. 
Y vosotros os preguntaréis, ¿y qué coño les ha estado contado Ted a sus hijos todo este tiempo? Pues cosas que un padre NO le cuenta a sus hijos. Porque ellos deben de estar pensando "Tus borracheras y a la gente que te follaste nos importa lo mismo que quien es la persona más gritona de tus amigos (eh, Tuitutil, eh)". Entonces, como Ted de vez en cuando ve que no le están haciendo mucho caso, se dirige directamente a ellos, lo cual tiene el mismo efecto que un zumbido en el Messenger. 
Y así se tiran ocho temporadas, relatando historias de 5 amigos que hacen el pollas por Nueva York y con Ted pagafanteando. Esta serie nos ha traído muy buenos momentos, pero también muchos cánceres para la sociedad. Porque lo de entrar a alguien con un "Conoces a mi amigo x" al principio podía estar bien. Pero si es la décima vez que lo haces y sigue sin funcionar, planteaté por qué.
Pues nada chicos, os recomiendo que veáis la serie, en especial la sexta, séptima y octava temporada si os gusta llorar con las series. 
HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAASTA OTRA.



Aún sigo sin entender por qué Ted no se ha hecho ya gay.

sábado, 6 de abril de 2013

Juego de tronos.

Buenos días. Pues na. Que como ya no se que hacer con mi vida me he abierto un blog para hablar de gilipolleces varias. Series, películas, libros, grupos etc.
Y hoy por ser la primera entrada (y posiblemente la última) haré honor al nombre del blog y hablaré sobre Juego de Tronos, como libro, osea, la primera temporada de la serie. ¿Para qué? Pues para nada. Para que me llaméis pesada o para que si no lo habéis leído o visto la serie, lo hagáis. 

Bueno, pues empiezo. La historia en si está situada en una época como medieval, en un mundo que no existe. Y empieza con unos bichos blancos grandes raros que dan mucho miedo que se llaman los Otros. Muy original el nombre, la verdad. Total, que esos matan a unos exploradores, pero uno huye, claro que si. Y entonces es cuando aparece Boromir. Que resulta ser un noble muy bueno, honrado y carismático, al que debéis coger mucho cariño. Total, que vive con su familia tan a gusto, en su casita helados de frío diciendo por ahí que se acerca el invierno, que todo el día se viene acercando, pero casualmente nunca llega. Y entonces, ¡muere un hombre! En esta historia, os voy avisando, es MUY raro que muera gente. Entones Boromir se coge a sus dos hijas y deja a los demás en su casa y se va a la capital. Y ahí pasan muchas cosas y muchos personajes. Hay un rey gordo y barbudo, una reina un tanto promiscua, que proviene de una familia de surferos rubitos, niños a los que lo que les hace falta son dos hostias bien dadas y dos rubios con las cejas negras que están perdidos de la mano de dios. Bueno, de la mano de los dioses, porque aquí cada uno cree en una cosa más rara que la anterior. Y nada que pasan un montón de cosas que nos os voy a contar, porque no vienen a cuento. Que como hay tantas familias diferentes, pues como no podía ser de otra manera se pegan y se insultan y se secuestran y se hacen pupa unos a otros. 
Según lo vas leyendo, a ti esto cada vez te recuerda más al Señor de los anillos, remezclado con una peli porno y es que el señor escritor no tiene ningún problema en describirte con todo detalle como uno se corre en la tripa de otra y así. Pero no pasa nada, que estamos en un país libre. 
Conclusión, si te gustan los caballeros y las caballeras, los dragones, los lobos, los ciervos y los leones, las mujeres desnudas y los hombres raros y borrachos, las canciones, los nombres de ciudades, ríos y castillos impronunciables y los mapas que cada vez que los miras te pierdes más, esta es tu historia. Y Hodor.

No recomendada para menores de 45 años.


Adiós amigos.