Y hoy por ser la primera entrada (y posiblemente la última) haré honor al nombre del blog y hablaré sobre Juego de Tronos, como libro, osea, la primera temporada de la serie. ¿Para qué? Pues para nada. Para que me llaméis pesada o para que si no lo habéis leído o visto la serie, lo hagáis.
Bueno, pues empiezo. La historia en si está situada en una época como medieval, en un mundo que no existe. Y empieza con unos bichos blancos grandes raros que dan mucho miedo que se llaman los Otros. Muy original el nombre, la verdad. Total, que esos matan a unos exploradores, pero uno huye, claro que si. Y entonces es cuando aparece Boromir. Que resulta ser un noble muy bueno, honrado y carismático, al que debéis coger mucho cariño. Total, que vive con su familia tan a gusto, en su casita helados de frío diciendo por ahí que se acerca el invierno, que todo el día se viene acercando, pero casualmente nunca llega. Y entonces, ¡muere un hombre! En esta historia, os voy avisando, es MUY raro que muera gente. Entones Boromir se coge a sus dos hijas y deja a los demás en su casa y se va a la capital. Y ahí pasan muchas cosas y muchos personajes. Hay un rey gordo y barbudo, una reina un tanto promiscua, que proviene de una familia de surferos rubitos, niños a los que lo que les hace falta son dos hostias bien dadas y dos rubios con las cejas negras que están perdidos de la mano de dios. Bueno, de la mano de los dioses, porque aquí cada uno cree en una cosa más rara que la anterior. Y nada que pasan un montón de cosas que nos os voy a contar, porque no vienen a cuento. Que como hay tantas familias diferentes, pues como no podía ser de otra manera se pegan y se insultan y se secuestran y se hacen pupa unos a otros.
Según lo vas leyendo, a ti esto cada vez te recuerda más al Señor de los anillos, remezclado con una peli porno y es que el señor escritor no tiene ningún problema en describirte con todo detalle como uno se corre en la tripa de otra y así. Pero no pasa nada, que estamos en un país libre.
Conclusión, si te gustan los caballeros y las caballeras, los dragones, los lobos, los ciervos y los leones, las mujeres desnudas y los hombres raros y borrachos, las canciones, los nombres de ciudades, ríos y castillos impronunciables y los mapas que cada vez que los miras te pierdes más, esta es tu historia. Y Hodor.
No recomendada para menores de 45 años.
Adiós amigos.
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