Buenas tardes ponytos y ponytas, ¿qué tal? Hoy me hallaba sola en casa estudiando geología. Claro, estudiar, lo que se dice estudiar, pues no mucho, y como me aburría, me he venido aquí a escribiros una poquita, que se que os encanta. Sí. Muchísimo. Bueno, en fin, que me lío yo sola. Yo hoy no he venido a hablar de series ni nada de eso. Hoy os quiero hablar sobre un tema que nos concierne a todos hoy en día y que está siendo más y más importante con el paso del tiempo: la reproducción de los caracoles.
Bueno, no. En realidad vengo a hablar de los exámenes. Pero había que darle algo de emoción.
Yo llevo toda la tarde con el ordenador encendido y la música puesta, pero los apuntes delante. Bueno, delante no, porque delante está el teclado y me estorbaban. Un poco ladeados. Y claro, yo así me creo que estudio y todo y no me siento tan mal. Decidme que no soy la única.
¿Sabéis que pasa? Que es mi último examen del curso y hay un charco debajo de mi de todo lo que me la suda. (Olvidad esto último, que yo soy una señorita y las señoritas no pueden decir estas expresiones tan bastas y soeces).
Total, que yo se que a vosotros, como ami y como al Papa de Roma nos cuesta estudiar. Que podemos pasar una tarde entera quitándole los muelles al flexo para hacernos fotos Instagram con ellos, viendo los diferentes tipos de calcetines que venden por Ebay o escuchando la discografía entera de Azúcar Moreno. Pero, ¿qué pasa? Que es nuestra obligación (VALE HOSTIAS, YA SE QUE ES MI OBLIGACIÓN, ME LO REPETÍS TODOS LOS DÍAS 400 PERSONAS DIFERENTES) y también tenemos que formarnos para ser algo el día de mañana y el de pasado mañana y el de al otro y... ¿de qué estaba hablando?
Bueno chicos, aquí veis mi capacidad de concentración, porque os aseguro que el gotelé de mi pared está lleno de pokémon y animales fantásticos y que la pelota saltarina que me ha acompañado durante todo el curso está tan harta de mi que de vez en cuando se me escapa y se da una vuelta por el pasillo.
Y a mitad de una larga tarde de estudio, nunca falta esa madre que aparece abriendo casi a hostias la puerta de tu habitación, observa la cama y grita a todos los dioses conocidos y por conocer que no sabe que va a hacer contigo, que si te crees que tu cama y tu silla son un armario y que algún día te comerá la mierda. Mamá por favor, no hagas un drama de un montoncito de nada de ropa sucia encima de la cama. Que hoy por lo menos se veía el color de las sábanas, ¿vale? Y, ¿no ves que estoy estudiando madre? Cierra la puerta silenciosamente y déjame con mis quehaceres de adolescente.
Eeeeeeeeeeeeeeeen fin, que voy a ir yendo a cenar. Porque una tarde de estudio intensa, te deja muy cansado y con mucha hambre, ¿verdad? Y qué coño, que me merezco mi cena.
HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAASTA LUEGOOOOOOOOOOOOO.
P.D.: Podéis dejarme comentarios, de verdad, que no va a venir Carmen de Mairena a comeros ni nada. También podéis compartirlo con vuestros amigos. Y darle a laik. Bueno, esto último no. Y lo más importante de todo, podéis darme ideas sobre qué escribir, sobre lo que os gustaría leer, ya sea de este blog o de cualquier otra cosa que queráis (a demás tengo otros blogs ejem ejem). Como si queréis que me abra un blog sobre la reproducción de los caracoles. Que si es por vosotros, yo lo hago. Me podéis decir esto y consejos y opiniones y todas las gilipolleces que queráis, tengan o no que ver con esto, por Twitter (@_ponyta), MD, Whatsapp E INCLUSO TUENTI, SEÑORES, QUE YO OS LO DOY ENCANTÁ (Lucía Herrera).
Muy buenas noches.
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